martes, 16 de enero de 2018

LA Voz del Avatar- Los Jovenes Deben Tener Pleno Control Sobre la Lengua




















Los jóvenes deben tener pleno control sobre la lengua








1973


Si alguien logra tener el control de sus sentidos, alcanzará la meta



de la Liberación aunque sea ciego. Por el contrario,



si los sentidos no llegan a ser controlados, uno no llegará



a su Divino Destino aunque sea el mejor de los hombres.








¡Estudiantes!: Deben aprender a hacer uso de los elementos de la
Naturaleza para promover el bienestar del hombre. Aun que todo lo que
hay en el mundo es creación de Dios, debemos cultivar la Sabiduría que
nos lleve a un correcto empleo de las cosas. Nuestros órganos
sensoriales, por ejemplo, también han de ser usados correctamente. Cada
órgano en particular posee una característica distintiva. Entre ellos,
aquel que saborea, va le decir, la lengua, es el de mayor importancia.
Resulta imperativo que lo controlemos. Hay veces en que, por satisfacer
nuestro paladar, consumimos todo tipo de alimentos, sin percatarnos de
que a través de ellos pueden desarrollarse en nosotros cualidades
nocivas como la lujuria, la ira, la codicia, el apego, la arrogancia y
el egoísmo.





 Muchos de los variados alimentos que ingerimos se
transforman, al menos en su apariencia densa, en material de desecho que
no tiene valor alguno y que es excretado. De manera sutil, ese mismo
alimento se va convirtiendo en nuestra sangre y músculos. Y parte aún
más sutil de él aparecerá como nuestra mente. Es por ello que el
alimento que ingerimos será en gran medida responsable ya sea de las
distorsiones de nuestra mente o de los pensamientos sacros que se
generen en ella. Debido a esto, las cualidades positivas como la Paz, la
tolerancia, el Amor y el apego a la Verdad podrán ser promovidas sólo
por la ingestión de un buen alimento.




La cultura india, tal como está contenida en los Vedas, nos advierte que
el control de nuestros órganos sensoriales y el vivir en base a un
alimento puro y bueno, representan caminos para la realización del ser y
para su Liberación. Esta es la razón por la cual, desde tiempos
inmemoriales en nuestras tradiciones, los hombres sabios ingerían
alimentos equilibrados y bebían agua corriente y pura. Mantenían sus
mentes perfectamente limpias y fue así que pudieron entender el Espíritu
Divino. Deben empeñarse en controlar la lengua mientras son aún
jóvenes. Si no controlan la lengua y los demás órganos sensoriales a
esta edad, se enfrentarán a muchas dificultades más adelante en sus
vidas.




La prosperidad de una Nación no cae del cielo ni surge porque sí de la
Tierra. Dependerá de las personas que la constituyan. Deberemos tomar
conciencia de que el país no implica sólo el terreno inanimado que nos
rodea. El país consiste de un conglomerado de personas y de lo que ellas
hacen de él. Para rectificar al mundo y llevarlo por el camino correcto
hemos de comenzar por rectificarnos nosotros mismos y nuestra conducta.
Si tratan de controlar sus deseos y sus sentidos a una edad avanzada,
será incierto que lleguen o no a ganarse la Gracia de Dios. Por otro
lado, si llegan a controlar sus órganos a esta temprana edad, no cabrá
duda de que lograrán ganarla. Aquí va un pequeño ejemplo para esto. Si
van temprano a un restaurant y reservan una mesa, tendrán la seguridad
de que más tarde les sirvan la comida a la hora en que lleguen. Si
llegan, en cambio, a la hora de la comida, puede que les digan que ésta
se ha acabado y no quede nada para ustedes.






Leyendo muchos libros y desarrollando una tendencia argumentadora,
resulta muy común hoy en día que los jóvenes se trencen en discusiones
entre sí. Hubo una vez un joven de veintidós años que fue a ver a
Sankara. Mientras éste le daba lecciones espirituales a sus discípulos,
el joven le interrumpió y le preguntó si no había que considerar como
iguales a todos los seres humanos del mundo, puesto que por las venas de
todos ellos fluía un mismo tipo de sangre. Sankara le sonrió y comentó
que la sangre que fluía por sus venas era ardiente y acelerada, de modo
que trataba de llevar las cosas hasta un extremo. No le es posible al
hombre distinguir entre lo permanente y lo impermanente. Uno puede
adoptar la noción del no dualismo o Advaita en su pensar y actitudes,
pero, en la práctica, no es posible igualar todas las cosas del
mundo.'El joven insistió en que esto no le parecía justo. Declaró que
para él lo correcto parecía ser el tratar a todo lo viviente de igual
manera. Sankara se dio cuenta de que si le permitía a este joven seguir
por ese rumbo, era muy probable que llegara a algunas conclusiones
absurdas. Decidió darle de inmediato una lección y le preguntó si tenía
una madre. El joven le contestó que sí la tenía y que él la respetaba
mucho. Entonces le preguntó si estaba casado. El joven le respondió
afirmativamente y le indicó que su mujer venía con él al monasterio.
Sankara le preguntó, entonces, si tenía una suegra. El joven asintió,
diciendo que estaba bien y sana. Sankara siguió preguntándole si tenía
hermanas y el joven le confirmó que tenía dos. Sankara inquirió a
continuación si todas estas personas eran mujeres. El joven replicó que
no podía ser de otro modo. Sankara preguntó entonces si las trataba a
todas por igual y, en especial, si trataba a su madre como si fuera su
mujer y a su mujer como si fuera su madre.




En este mundo de multiplicidades, uno ha de reconocer las diferencias
cualitativas y las cuantitativas. Cada bombilla eléctrica posee un
voltaje y un vatiaje diferentes. Por ello 1a diferencia en la luz que
irradian se debe a las diferencias entre ellas y no a la corriente
eléctrica. La corriente es la misma, mas las diferencias se producen
debido al distinto potencial de las bombillas. El poder de Dios es como
la corriente eléctrica y nuestros cuerpos son como las bombillas. La luz
en ellos será visible de manera proporcional a nuestra fe. Hay una
inmensa cantidad de agua en el océano, mas la cantidad de agua que
puedan extraer de él dependerá del tamaño del recipiente que usen. De
manera similar, gracias al control de nuestros órganos sensoriales nos
será posible expandir nuestros corazones. Si se dejan dominar por sus
sentidos, el corazón se contraerá. Analicemos un pequeño ejemplo. Si
tenemos un globo, éste se hará cada vez más grande mientras más aire le
insuflemos. Así irá inflándose y, cuando llegue a estallar, perderá su
forma y se mezclará con la infinitud del aire que le rodea. Así también,
en la medida en que pongamos más y más aire de nuestra fe en el globo
de nuestro corazón, éste se irá inflando y expandiendo hasta terminar
por fundirse con el Alma Suprema que es Omnipresente. Este proceso es el
que se denomina la sumersión o el alcanzar el destino final. Si en este
globo de nuestro corazón no hubiera aire en forma de fe, no se podría
expandir, se quedaría desinflado y no tendría nunca la oportunidad de
mezclarse con lo Divino. Por ello, si logramos desarrollar la confianza
en nosotros mismos y tratamos luego de dominar nuestros órganos
sensoriales, podemos pasar la vida en la proximidad de la Divinidad y la
alcanzaremos al final.




En nuestro cuerpo, todos los órganos son controlados por la lengua. Con
que lleguemos a controlar nuestro paladar y evitar el comer en demasía,
hablar en demasía y nos refrenemos de utilizar palabras que no han de
pronunciarse, mejorará nuestra salud y podremos tener paz mental. Es por
ello que Sankara enseñó una excelente lección respecto a la lengua,
pidiendo que se hiciera sagrada y que pronunciara únicamente palabras
divinas y dulces como Govinda, Damodara, Madhava, etcétera.




No debemos acatar irracionalmente los dictados de nuestro paladar cuando
nos sintamos con hambre, sino ingerir una cantidad moderada de
alimentos como para calmarla. Debemos entrenarnos para que se reduzca
nuestro deseo de saciar al paladar. Así también, si sienten el impulso
de insultar a otros, refrénense de hacer uso de malas palabras por un
largo período después de este arranque. Tratando de este modo a la
lengua, ella se dará cuenta de que no están dispuestos a concederle lo
que quiere. Si se hace necesario que hablen, deberán preguntarse antes a
sí mismos si las palabras que van a usar son sagradas y sólo entonces,
pronunciarlas. Es muy necesario que la gente joven logre el control de
las palabras que usa si quiere evitar los perjuicios que ocasiona la
lengua.




Les he mencionado repetidamente que la paciencia que muestra la lengua
no la iguala ningún otro órgano. Si la orientamos por una senda que no
sea sagrada, estaremos orientando también a nuestra vida por una senda
que no es sagrada. El cuidado y la tolerancia con que se mueve la lengua
entre los dientes, por ejemplo, es algo notable. Los dientes son como
otros tan tos cuchillos afilados y, si llegamos a entender cómo se mueve
la lengua entre ellos, comprenderíamos la tolerancia que muestra. Si
llegara a mostrarse aunque sea levemente descuidada y quedara por debajo
de uno o más dientes, sufriría un daño inmediato. De igual manera,
deberíamos llevar una vida que no sufra percance alguno por causa de los
enemigos que puedan estar rodeándonos.




Si queremos saber también de la medida de sacrificio que exhibe la
lengua, debemos pensar en que cuando ponemos sobre ella algún alimento
apetitoso, ella se lo pasa al estómago para su digestión, y no se lo
guarda para sí. Por otro lado, si le entregamos algún alimento que esté
en malas condiciones o que no tiene buen sabor, ella lo expulsa de
inmediato de la boca. Si consideramos el aspecto del respeto, por otra
parte, podremos ver que la lengua lo tiene muy merecido. Se mantiene
siempre en actividad dentro de su propia morada y no se comporta como un
perro que anda vagando innecesariamente por otras casas. El gran
respeto que imponga la lengua resultará también en que su dueño se gane
un buen nombre. A1 usar buenas palabras se ganará el aprecio de todos.
En cambio, si su lengua no hace sino insultar y hablar mal de otros, el
individuo pierde hasta tal punto el respeto de los demás que llegarán a
tildarle de animal. Es así que para tener una buena o una mala fama, la
causa principal residirá en la lengua. Si llega un cuervo y se posa
sobre nuestra casa, tomaremos una piedra y se la lanzaremos para
ahuyentarlo. En cambio, si llega un cuclillo y se pone a cantar, todos
escucharemos complacidos sus melodiosos trinos. El cuervo nos desagrada y
el cuclillo nos agrada, no porque el cuervo nos haya causado algún
perjuicio o el cuclillo nos haya hecho algún bien, sino porque uno tiene
una lengua que grazna y el otro modula con ella una voz melodiosa. Por
ende, esta lengua nuestra ha de usarse para pronunciar palabras dulces.
Al emplear estas palabras dulces y suaves nos será posible llevar a
otras personas de la sociedad hacia los buenos modos. Es así como
deberán pasar estos años de la juventud, pronunciando palabras sagradas y
hablando de cosas positivas. Pongo fin a este discurso, exhortándoles a
aprender esta lección y a difundirla por el mundo.