martes, 23 de enero de 2018

el retorno de los brujos tercera parte









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 Jacques Bergier, nacido como Yakov Mikhailovich Berger (Odesa, 8 de agosto de 1912 – París, 23 de noviembre de 1978), fue un ingeniero químico, alquimista, espía, periodista, y escritor francés de origen ruso. Es autor de obras como El retorno de los brujos, Guerra Secreta bajo los Océanos, Extraterrestres en la Historia, El planeta de las posibilidades imposibles (junto a Louis Pauwels), L’ Homme eternel (ediciones Gallimard, Francia) o La Guerra Secreta del Petróleo, entre otras muchas. En su libro  Les livres maudits (de la interesante editorial J’ ai Lu, París, 1971), traducida al español como Los libros condenados, propone una interesante hipótesis. Según la misma, el autor del Manuscrito Voynich poseía conocimientos extraordinariamente avanzados y demasiado peligrosos para el mundo moderno, por ejemplo el secreto de las estrellas novas, por lo cual los ocultó para evitar nuestra propia autodestrucción. Debido a su fama de “sabio despistado” fue incluido por el dibujante belga Hergé  en una de las aventuras de Tintín, concretamente la titulada “Vuelo 714 a Sidney“. Luego de sus estudios secundarios en el Liceo San Luis, prosigue estudios en la Facultad de Ciencias de París y en la Escuela Nacional Superior de Química de París. Ingeniero químico y licenciado en Ciencias, se consagró a la investigación científica, especialmente en química nuclear. En 1936, descubre, con el físico atómico André Helbronner, la utilización del agua pesada para frenar los electrones y realiza la primera síntesis de un elemento radioactivo natural, el polonio, a partir de bismuto y de hidrógeno pesado.  Pronto desarrolló su afición por la alquimia, reforzada por un supuesto encuentro con Fulcanelli en junio de 1937, afirmando en 1950 haber obtenido una transmutación alquímica. Durante la segunda guerra mundial fue miembro de la Resistencia francesa en Lyon. Gracias a datos facilitados por un ingeniero ruso que trabajaba en el lugar, y que envió a Londres, facilitó el bombardeo a la Base de Experimentación de Cohetes V2, en Peenemünde, Alemania.

 “Una introducción al realismo fantástico“, así reza el subtítulo de El retorno de los brujos, que, en un principio, fue pensado como punta de lanza para una revolución cultural. En apenas una década vendió más de 2 millones de copias, y luego se diluyó en el olvido. En 1953, Louis Pauwels pensó en escribir un ensayo sobre sociedades secretas y misticismo. Jacques Bergier lo convenció, sin mucho trabajo, de expandir la obra por otros canales. Luego de varios años de estudio y recopilación de datos, El retorno de los brujos incluyó diversos temas. Demoliendo el reduccionismo del siglo XIX, El retorno de los brujos explica la alquimia como muestra de un saber técnico, alternativo, que no es opuesto a la ciencia. incluye interesantes apariciones de Gustav Meyrink, autor de El Golem (Der Golem), y de Jorge Luis Borges. El Golem (Der Golem) es una novela del austríaco Gustav Meyrink, publicada en 1915. Está basada en la leyenda judía del Golem, un ser creado artificialmente por un cabalista. El Golem recoge una antigua leyenda relacionada con el gran rabí Loew de Praga (1512-1609) y con imágenes vigorosas evoca los misterios del gueto de Praga. El Golem es una figura de arcilla animada por obra de la cábala, para defender a los judíos, pero que se escapa fácilmente del control y provoca catástrofes. Lo que podría ser sólo una extravagancia gratuita, sin más interés que el de un relato bien contado, adquiere significado simbólico: el Golem personifica a los autómatas humanos, que crean la sociedad moderna. Lo mismo que el Golem, el hombre moderno realiza la parte a él asignada contra su propia voluntad y con un rigor atroz. A este pesimismo fundamental, la novela añade un continuo misterio, una atmósfera de errores trágicos en los que juegan enigmáticos cabalistas, una metafísica expedita pero dramática: “la boca de cada hombre se convierte en la boca de Dios si creéis que sea la boca de Dios“. Esta habilidad para crear una visión turbulenta y grandiosa tiene su mejor realización en El Golem. Meyrink se inspiró en las descripciones de la gran ciudad de Charles Dickens, a quien había traducido, para recrear la atmósfera urbana de Praga. Ha sido objeto de múltiples estudios que exceden la literatura, tales como la filosofía, religión, ocultismo, alquimia, magia y cábala. El mismo año de su publicación fue adaptada al cine por el expresionista Paul Wegener. Desde su publicación, no ha habido una generación de lectores que no se haya visto cautivada por esta enigmática obra. Entre 1915 y 1920 se vendieron más de 150.000 ejemplares, encabezando Meyrink la lista de autores más vendidos entre 1915 y 1940, contribuyendo al éxito de la novela la edición de bolsillo destinada a los soldados del frente. Como la mayoría de las novelas de Meyrink, la obra está vinculada a la tradición de  Hoffmann y de los cuentos fantásticos, complaciendo el gusto alemán por las “historias raras“.