jueves, 23 de noviembre de 2017

enseñanzas secretas de los pleyadianos 11

Para poder sobrevivir a los tiempos que se avecinan, es imperativo entrar en el concepto de la manifestación
del pensamiento o de la super-consciencia. La super-consciencia no es más que una palabra para vosotros en
estos momentos. Es un concepto que aún no habéis asimilado porque no podéis concebir estar tan
sintonizados y colmados de tanta información. Sin embargo, al evolucionar, vais en esa dirección. Hay quienes
son muy conscientes de que este movimiento de la consciencia podría empezar a barrer al planeta y no
quieren que esto ocurra.
Esto ya ha ocurrido. Hemos regresado al pasado para aseguraros esto.Primero existe el pensamiento. La experiencia es siempre secundaria. Nunca es al revés, no se experimenta
y después se basa el pensamiento en ello. La experiencia es siempre un reflejo de lo que piensas.
La claridad y el reconocimiento de tu propio poder son el punto de partida. Tus pensamientos forman tu
mundo
todo el tiempo. No a veces, siempre. Fluctúas porque estás bombardeado por muchas vibraciones de
control de frecuencias que intentan impedir que veas claro. Como especie, tienes que tener el firme propósito
de permanecer en la claridad, centrado y de estar siempre en el presente. Deja de vivir en el futuro o en el
pasado, vive siempre en el ahora. Di para tus adentros: «¿Qué quiero? Quiero acelerar mi evolución personal.
Quiero que el Espíritu me asista en mayor medida. Deseo que mi cuerpo se regenere. Quiero emanar salud.
Estoy dispuesto a dejar las dificultades para poder ser un ejemplo viviente de lo que el ser humano puede
llegar a ser». Es esta línea de pensamiento lo que quieres con claridad, este ordenar desde tu yo, lo que hace
que todo se acelere.
Vigila tus pautas. Si te das cuenta que estás negando que tú has creado una parte de tu experiencia, y que
no quieres ser dueño de tu creación, limítate a observarlo. Di: «¿No es interesante? Lo hago todo el tiempo: no
quiero ser dueño de lo que estoy creando. Si no me gusta, le echo la culpa a otro. Déjame ver durante cuánto
tiempo lo hago y permíteme encontrar una solución para desarrollar una pauta de comportamiento diferente».


No te juzgues a ti mismo. Empieza por decirte: «Aceptaré la responsabilidad por todo aquello en lo que
participe. Aceptaré la responsabilidad por todo lo que me suceda. Si no me gusta lo que me está pasando,
empezaré a preguntarme por qué genero cosas que no me gustan. Quizá lo hago para centrar mi atención en
algo y poder cambiar aquello que realmente no me funciona y que no soy capaz de ver».
Actúa siempre como si hubiera un propósito impecable en todo lo que hagas. Actúa como si tu mayor bien y
tu mayor oportunidad implicaran el hecho de trabajar en todos los acontecimientos en los que participes. Actúa
siempre así. Si estás caminando por la calle y alguien te dice: «Te estoy apuntando con una pistola; dame tu
cartera», actúa como si se te estuviese otorgando una oportunidad para tu mayor crecimiento. Nunca se sabe
cuáles serán los resultados cuando actúas de esta forma. Cuando te comportas
como si, actúas sin saber y sin
expectativas. Ésta es una actitud. Si todos pudierais tener esta actitud y os comportarais como si todo
acontecimiento estuviera diseñado para hacerte avanzar en tu crecimiento y tu consciencia, entonces podrías
girarte y darte cuenta de que la persona que te está apuntando con la pistola es tu equivalente, o una parte de
ti mismo. Podrías ser capaz de sanar algo; se te podría estar dando la oportunidad de hacer algo que te da
miedo.



No tengas miedo de lo que has creado.
Confía en aquello que creas. Confía en que siempre hay en ello algo
para ti. No escondas tus dramas debajo de la alfombra como si fuesen unas cosas viejas y horribles y como si
no quisieras volver a verlas. Acaba con esos dramas; deja de dar vueltas alrededor de ellos y deja de estar
perdido en ellos. Sin embargo, comprende que el drama que has tenido con tu madre, con tu hermano, con tu
hermana o con tu amante, es algo que puedes utilizar veinte años más tarde para llegar a darte cuenta de algo
completamente nuevo. De manera que permite que estos dramas sean como un archivo para ti. Acábalos,
resuélvelos lo mejor que puedas, crea paz, acepta tu parte en ellos, y luego déjalos ir atrás en tu consciencia
para que te enseñen algo. Deja que sean tesoros de tu experiencia más que obstáculos que quieres pasar por
encima. Las emociones están conectadas con todo esto y, recuerda, las emociones te pueden llevar a otras
esferas de actividad.
¿Crees que sólo puedes crear tu realidad en ciertas áreas y que sobre otras no tienes poder? ¿Argumentas
que no tienes control sobre algunas áreas de tu vida? ¿Renuncias a aquello que te pertenece por naturaleza
porque la sociedad te dice que no puedes tenerlo? Descubrirás que los acontecimientos no aparecen de la
nada. Algunos de vosotros suponéis que creáis vuestra realidad pero que los demás no crean la suya, en
especial los bebés a los que les sucede todo tipo de cosas o a los niños de los que se abusa. Os resulta difícil
comprender que los niños que parecen indefensos, o las personas que se mueren de hambre, también crean
su propia realidad. Siempre que caes en la mentalidad de víctima, transmites la idea de que las personas no
tienen poder y haces que esa probabilidad se aplique para ti también. Tienes que aprender a honrar los dramas
y las lecciones de otras personas. Date cuenta que el periódico no te va a contar el potencial para el cambio
que existe en aquellos implicados en una situación particular, porque los diarios no recogen esa información ni
la cubren de ese modo. No comprendéis las sincronicidades subyacentes de los acontecimientos: los medios
de comunicación sólo exponen los llamados «hechos» externos e ignoran el rico cauce de trascendencia
emocional que acompaña a los dramas y a las lecciones humanas.